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Tal vez, para muchos de ustedes lo que desde aquí voy a referir no sea novedoso ni extraordinario y al mismo tiempo sea efectivamente novedoso y extraordinario, esto que parece una contradicción o paradoja puede no serlo, según el punto de vista que adoptemos.
Referir al mundo Occidental en la actual modernidad, desde este continente llamado América Latina, es no poder evitar ver el desarrollo de una racionalidad en permanente desborde, lo que significa por un lado la manifestación de su crisis, vale decir la evidencia de sus límites y por otro, la imposibilidad de su quiebre interno, sino a través de su radicalización, justamente por desborde. Este desborde occidental no es algo nuevo en si mismo, sino producto de un largo proceso como resultado de su propia dinámica, lo único nuevo es la conciencia de su desarrollo. Sus manifestaciones han sido variadas, desde la ciencia por ejemplo, con el impacto de teorías como la relatividad y la mecánica cuántica en la física, que nos hacen ver la producción de un mundo nuevo, conceptualmente, como producto del desborde de la física de Newton, que implica como resultado un ensanchamiento del conocimiento, con el desarrollo de una nueva física con nuevas visiones del cosmos, más amplias, ricas y trascendentes en diversas disciplinas. Este desborde, abre una perspectiva pluridimensional y trascendente, la que puede verse, a través de la necesidad del conocimiento interdisciplinario.
La vieja idea del experto como sabio, se ve puesta en cuestión y aparece como un mito contemporáneo, generándose la paradoja del experto ignorante y del genio cuestionado como charlatán, pues ¿qué significa ser original hoy en día?, ¿es posible la originalidad individual? Este límite occidental, ya fué previsto durante el siglo XIX, tanto por K.Marx1, como por F.Nietzsche2 y expresado de manera muy distinta. En Marx, este límite es visto, a través de su “Manifiesto del Partido Comunista” como la expresión cruda de la lucha de clases y la organización del proletariado en el “grupo de los comunistas” dando curso a la rebelión del fantasma del comunismo ante el cual “se han unido en santa cruzada las fuerzas de la vieja Europa”. En Nietzsche en cambio, este huésped inquietante es también un fantasma, se trata del nihilismo que es definido como un rechazo radical del valor, del sentido y del deseo; este nihilismo, que Nietzsche profetizaBienvenido para dos siglos en el futuro (siglo XXI), es producto de la interpretación universalista, cristiano-moral del mundo, lo que irrumpe en todo el mundo occidental.
Otra manera de ver este límite occidental o su desborde, es justamente desde este desbordante continente, y donde es visto de manera más evidente es a través de sus expresiones artísticas y culturales en la que sobresale la literatura y la poesía, donde se plasma la magia, el mito, los que desbordan a través de expresiones sociales y políticas en el imaginario popular, como a su vez en la traducción creativa de las directrices de moda europeas que sólo sirven como material de creación, a través de su permanente violación creativa, ajustándose a la expresión local y continental latinoamericana, marcando un carácter propio de identidad en cualquier lugar del mundo, desbordando fronteras y límites de cualquier clase.
Estos límites culturales son vistos no sólo a través de cómo nos afecta el actual modelo de desarrollo en marcha, en la manifestación de una serie de contradicciones y problemas que se manifiestan en su aplicación homogeneizante en contextos socio-culturales diversos, y notablemente desfavorecidos, sobre todo en sus posibilidades de implementación satisfactoria en aras del progreso y desarrollo prometidos para las comunidades en que se implementan; sino que además, las limitaciones del modelo en práctica, se evidencian a la luz de la búsqueda e implementación de prácticas, que aparecen como “alternativas”, las que no hacen sino ajustarse a las necesidades locales a partir del contexto en el que están insertas, y de las cuales emergen, como a su vez, a partir de la recurrencia a la memoria histórica de las comunidades afectadas que buscan soluciones, privilegiando el contexto concreto en que se manifiesta la necesidad, el problema, o lo que se quiera resolver, y con las herramientas y medios disponibles, -sobretodo de manera colectiva, comunitaria y diversa,- aunando voluntades, enfrentando traumas, miedos, asumiendo experiencias y experticias comunes, generando a su vez, una visión teórica general relativa a estas circunstancias específicas y locales, -y sobre todo por no seguir los patrones establecidos, actuando soberanamente- lo que es generalmente traducido como el ejercicio de la expresión de una cosmovisión propia e independiente, presente sobretodo en diversas comunidades étnicas y de sectores marginados y distantes de las metrópolis.
Valorando justamente la gran riqueza, creatividad, generosidad, amplitud y búsqueda, generadas a través de diversas y difíciles luchas emprendidas por comunidades marginadas y subvaloradas, e incluso menospreciadas cabe escuchar y participar en nuevas formas de interacción, organización y comunicación, lo que significa asumir una perspectiva de orden orgánico, esto es, apreciar nuestra diversidad como un todo en permanente transformación evolutiva, lo que a su vez significa asumirla en la superación de dos concepciones, que me parecen inerciales y que por lo tanto debieran superarse organicamente, siendo estas el arcaísmo y el utopismo.
El arcaísmo, no es sino la idea de un paraíso perdido o la idea que dice que todo tiempo pasado fué mejor, idea nostálgica e idealizada que se tiene, por ejemplo de nuestra niñez cuando se presenta como carente de problemas y responsabilidades, lo que por lo demás es falso si lo examinamos detenidamente, la verdad es que hemos tenido momentos felices y angustiantes en cada momento de nuestras vidas. Y el utopismo es su espejo pero hacia el futuro, es la idea de un paraíso universal posible de alcanzar. El peligro que revisten estas concepciones es generar falsas espectativas que nos anclan y favorecen la negación de aspectos de nuestra realidad en favor de teorías fuera de contexto.
Una concepción orgánicamente evolutiva como propuesta para una metafísica del sur, o una metafísica desde américa latina para el mundo, significa hacerse cargo del modo natural de expresión que nos constituye, rompiendo con barreras de aislamiento aceptando nuestras diferencias en su pluridimensionalidad complementaria como parte de un todo, de un mundo, abriendo cause a la solidaridad, al intercambio complementario y otras formas de relación. Además, por su carácter orgánico y holístico, esta concepción exige superar visiones teóricas de carácter universalistas ya que el mundo que generamos y que nos genera no es estático.
Toda idea, sueño, emoción, concepto, etc., aunque parezca obvio, nos señala que cuando actuamos, hablamos y nos relacionamos, lo hacemos desde un lugar y una perspectiva particular, y concreta, en todo orden de cosas, no sólo espacio-temporalmente, sino integralmente, objetiva y subjetivamente. Esta consideración particular, resulta potente si la observamos con atención, ya que aporta una perspectiva, que trasciende consideraciones abstractas de teorías y metodologías que hemos heredado y difícilmente contextualizado las que nos resultan insuficientes. Todo esto en síntesis, no significa sino que a la luz de nuestras determinaciones podemos generar múltiples posibilidades, todas ellas relativas a un contexto concreto que le va dando viabilidad como tiempo concreto. Este relativismo específico es expresión de esta multidimensionalidad que nos constituye, vale decir que somos afectados y afectantes simultáneamente, somos multidimensionales, esta es nuestra forma de ser concreta, es por eso que “otro mundo es posible”, porque somos posibles.
1Marx, Carlos / Engels, Federico: Manifiesto del Partido Comunista. Obras Escogidas en dos Tomos. Moscú, 1966.
2Nietzsche, Friedrich: La Voluntad de Poderío. EDAF. Madrid 1981 Nº.1.
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